Un espacio donde tu hijo explora los siete sentidos de su cuerpo: vista, oído, olfato, gusto, tacto, equilibrio (sistema vestibular) y conciencia de su propio cuerpo (propiocepción). A través de texturas, luces, sonidos y movimiento, en un ambiente seguro y guiado, aprende a procesar mejor lo que siente.
Beneficios
Le ayuda a calmarse o activarse según lo que necesite.
Mejora su atención y disposición para la terapia.
Trabaja equilibrio y conciencia de su propio cuerpo.
Estimula la exploración y el juego.
Complementa la fisioterapia.
¿Para quién?
Niños con dificultades para procesar estímulos, autismo o retraso en el desarrollo.